Ya estamos en el 2014, y muchos piensan, ojalá sea un año diferente y mucho mejor para todos. No deja de ser una frase llena de buenos deseos, pero ¿es en realidad la frase correcta?

En nuestra cultura, siempre nos ha gustado movernos en la zona de confort, donde es mejor esperar que las cosas en general cambien y entonces actuar. Es una posición cómoda y en cierta manera tiene su lógica, pero ¿es la adecuada?

No nos engañemos, todo cambio hay que trabajarlo, y sufrir la metamorfosis, si no contribuimos nosotros mismos y participamos en él cambiando nuestra forma de actuar, no surgirá por sí mismo.

“La diferencia entre dónde estuviste ayer y dónde vas a estar mañana, es lo que pienses, digas y hagas”

Es cierto, el 2014 debe ser un año positivo, lleno de cambios hacia mejor en todos los sentidos, y de buenas intenciones, pero no debe quedarse en esto.

Miremos a nuestro alrededor, y analicemos todo lo que nos rodea, cómo nuestra filosofía de vida, de pensamiento y de actitud nos ha llevado a donde estamos. ¿No deberíamos de plantearnos una estrategia diferente? ¿Un cambio de esencia más profundo? Si no es así, nos quedaremos como estamos, y si la inercia de otros nos hacen cambiar a una situación mejor, esta será transitoria, porque los mismos errores volverán a ponernos otra vez en el punto de partida.

Deseo que tengamos todos un buen año, pero aún deseo más, que hagamos un cambio en nuestras vidas este año que nos haga progresar y ser más felices.

¡¡FELIZ AÑO!!