Según últimos datos económicos se dice que el fin de la crisis está llegando en España, o lo que es lo mismo, el tiempo de recesión y decrecimiento económico se ha acabado. Esta información debemos de recogerla con lupa y cierto escepticismo, ya que a veces las cifras sólo son eso, cifras, que en realidad no plasman la auténtica realidad que vive el ciudadano de a pie.

Son tiempos de análisis y plantearse, que en el caso de que estas cifras sean ciertas, y económicamente hablando ha acabado la crisis más larga y dañina del capitalismo, que no es poco, ¿ahora qué hacemos?, ¿qué postura y acciones tomar ante tan halagüeñas noticias?, ¿existen realmente los famosos brotes verdes que anuncia nuestro actual gobierno?, ¿o simplemente es rumorología para acallar el clamor popular ante la nefasta situación en la que nos encontramos?

La actual situación para muchos, no es para nada demasiado esperanzadora. La crisis como cualquier suceso histórico de relevancia, aunque es posible que haya llegado a su fin económicamente hablando o en el sentido estricto de la palabra, ha dejado un escenario bastante caótico, que ahora debemos reconstruir. Entre tantos recortes y acciones, hemos perdido calidad de vida sin lugar a dudas, y las sucesivas acciones políticas de los gobiernos desde hace ya bastantes años han dejado un incremento exponencial de la desigualdad. La clase media como la conocíamos antes, se ha reducido considerablemente, y la clase baja ha engrosado con creces el número de afiliados; mientras la clase alta apenas ha sufrido cambio, e incluso ha subido su nivel adquisitivo según algunos datos de consumo.

Con todo esto ¿qué podemos y debemos hacer? Ante todo no debemos quedarnos impasibles. Ahora más que nunca no es tiempo de esperar a ver qué pasa, es tiempo de actuar, de compartir y difundir opiniones, y sobre todo de no volver a caer en los mismos errores.

Ante 6.000.000 de parados, y los procesos de reclutamiento congelados en muchas empresas, incluso en grandes corporaciones, está claro que la recuperación va a ser lenta y dolorosa para la gran mayoría. Por ello debemos de alejarnos de la postura pasiva, pensando que no hay nada que hacer y que todo se irá recuperando con la inercia de las economías vecinas.

Queda mucho por hacer, y en mi opinión un elemento clave a tener en cuenta es la apuesta por los sectores emergentes y sostenibles a largo plazo como son la tecnología y las energías renovables, y en ningún caso intentar emerger e inflar mediante medidas políticas, sectores que no se sostienen por sí solos, como ocurrió con la construcción y el sector bancario, grave error cuyas consecuencias nos perseguirán durante una buena temporada.

Fomentar el emprendimiento está muy bien y es un elemento clave, pero no basta con buenas palabras o campañas de motivación y formación. No podemos pretender y esperar que nazcan nuevos negocios si se gravan con impuestos y costosos trámites burocráticos nada más comenzar. Necesitamos acciones y decisiones políticas que faciliten de verdad el emprendimiento. España es uno de los países en la Unión Económica donde más pagan los autónomos, con este dato está todo dicho.

Este país no puede vivir y sostenerse eternamente por un único sector de mercado ya maduro como el turismo, debemos innovar y apostar duro en sectores con futuro e invertir en ellos. Intentar recuperar algunas cosas que hemos perdido por el camino es crucial. Un país sin innovación, ni investigación y desarrollo está perdido. Si no se invierte en nuevos modelos y en la formación de la sociedad, no nos engañemos, es imposible que la economía resurja de ninguna de las maneras.