La expresión de mirlo blanco se emplea cuando nos queremos referir a alguien con unas facultades extraordinarias y por lo tanto poco comunes en la mayoría de personas. Se empleó durante muchos años en el argot de las empresas de selección de personal, para señalar aquellos perfiles que sobresalían de los demás, como el mirlo blanco.

Incluso su utilización es extensible en el lenguaje de cualquier profesión en la que se presente una oportunidad rara y a su vez altamente favorable, por ejemplo, una operación comercial ventajosa.

Para los más curiosos, el mirlo es un ave común con presencia en varios continentes. La existencia de mirlos con el plumaje blanco es una llamativa rareza que antiguamente se creía inexistente. La exclusividad de dicha especie dio lugar a la expresión que con el significado comentado ha llegado hasta nuestros días.

 

El mirlo blanco

Pero ¿cuántas personas reconocen esta expresión en el argot profesional ahora mismo? Seguramente no muchas, y la gran mayoría ya ni la utilizan, pero  ¿por qué? Creo que este figura ha perdido tanto valor que muy a nuestro pesar ha dejado de existir como tal, de manera que el talento en nuestro país cada vez tiene menos relevancia. Por todos es conocido la llamada fuga de cerebros, que desde hace ya algunos años estamos sufriendo por varios motivos, y aunque no se le quiere dar la trascendencia que debería, esto supone una sustancial pérdida de talento global en un país, traduciéndose en una creciente mediocridad, obstaculizando el desarrollo e innovación.

Ya no es sólo la situación de crisis en la que nos encontramos lo que ha podido causar esta pérdida, sino que también ha contribuido la dinámica en procesos de reclutamiento en muchas de las empresas. Yo misma que he sido partícipe de algunos de ellos como gestora, he podido comprobar con mis propios ojos cómo se desechaban a auténticos mirlos blancos, sólo porque el cargo que quedaba por encima del puesto a contratar, veía amenazada su integridad en la empresa, en definitiva no quería tener por debajo una persona que pudiese sobresalir y poder enseñarle y “dañar su imagen”. Así como en otros procesos de puestos de menos relevancia,  también se saltaban la selección por así decirlo, pues ya la tenían de antemano realizada a través de contactos.

Todas estas acciones, a mi parecer erróneas y con graves consecuencias a largo plazo para la empresa, han hecho que el verdadero talento muchas veces brille por su ausencia, bien porque no lo hay o porque no se valora lo suficiente sino al contrario. Por ello, muchas de las personas que lo poseen deciden llegado el momento abandonar e ir a otros países donde se les valora tanto en cargo como económicamente hablando.

Seguramente más de uno habrá elaborado varios currculums alguna vez, donde esconde estudios y aptitudes, para poder optar a ciertos tipos de puestos ¿por qué tenemos que hacer realmente esto? ¿por qué una empresa o representante de una empresa debe de sentirse amenazado por el mirlo blanco, y además no está dispuesto a remunerarlo como se merece? ¿Acaso piensan que no lo vale, y no lo va a producir con creces? Si es así la equivocación es mayúscula. O ¿quizás piensan que se les va a ir a la primera de cambio? Conducta errónea también, ya que esto no depende de que seas un crack o no, depende de la persona, de la empresa y la interrelación entre ambas, si esta funciona puede haber una fidelidad de por vida.

En mi opinión la única amenaza real a la que debemos temer es a nuestra propia incompetencia, pero nunca a lo que nos puedan enseñar los demás, porque no hace falta que alguien sea un mirlo blanco para que nos pueda dar una clase magistral en un momento dado y hacernos sentir más pequeños, no olvidemos que la inseguridad es muy mala consejera.

Por ello abogo por dar oportunidades a todos aquellos que se las merezcan y otorgarles el valor que corresponde, si queremos tener un país con empresas y mano de obra de calidad y una metodología de trabajo óptima.

Seguramente Google, Microsoft y tantas otras no han llegado a donde están, sin reclutar a los mejores y darles el valor que se merecen en todos los aspectos. La mediocridad es el peor enemigo que puede tener ahora cualquier empresa o negocio que empieza, por ello escatimar en gastos y personal de este tipo puede tener graves consecuencias.

El secreto del éxito como ya dije en el post anterior está en rodearte de los mejores y aprender de ellos, pero si solo tenemos mediocridad a nuestros alrededor, estaremos matando el desarrollo y la innovación de las empresas, y en definitiva de un país.