Probablemente ya somos todos conscientes del gran poder de la información y podemos decir que a su vez, la información es poder. Pero ¿somos realmente conscientes de lo este hecho entraña? Se podría decir que ¿quién tiene la información tiene el poder?

Me atrevería a contestar a esta última cuestión y sin miedo a equivocarme con rotundo sí. Pero por desgracia, desde mi más humilde opinión, no somos en general realmente conscientes de la relevancia de este hecho para todos nosotros en el mundo actual que nos rodea.

Con esto quiero decir, que el hecho que la información sea fuente de poder indiscutible, en muchas ocasiones nos pone a la mayoría de los ciudadanos en situación de desventaja respecto a los que realmente tienen acceso y poseen las fuentes de información adecuadas.

Si bien es cierto que vivimos en la era de la comunicación, donde en teoría tenemos acceso a más información que nunca, también es una realidad el continuo bombardeo a través de multitud de canales y por diferentes fuentes de información, proporcionándonos en muchas ocasiones datos contradictorios, poco contrastados, e incluso falseados o maquillados a través de las diferentes herramientas y parámetros que se han utilizado para la medición y obtención de los mismos.

En definitiva, se puede mostrar una realidad de muchas maneras dependiendo del punto de referencia desde el que se mida y se obtengan los datos o la información. De esta manera con cierta manipulación de algunos medios de comunicación no es tan difícil poder alienar en cierta manera al ciudadano de a pie, creando cierta confusión o desinformación.

Con todo esto no quiero decir, ni mucho menos, que estemos en el peor momento en lo que a este tema se refiere. Por todo es sabido que antiguamente, solamente ciertos grupos de personas se podían permitir financiar el intercambio de información disfrutando de este privilegio.

En estos últimos años, con el nacimiento de Internet y las nuevas tecnologías hemos visto disminuir drásticamente el periodo de latencia de la información, a la vez que gran parte de ella es accesible para la inmensa mayoría de los ciudadanos, hecho indiscutible.

Pero no debemos nunca de bajar la guardia dándolo todo por sentado. Ahora más nunca debemos de saber utilizar los filtros adecuados, y obtener una información contrastada desde diferentes fuentes.

Si bien la información es poder, la desinformación o información falseada puede suponer todo lo contrario, llevándonos a un abismo de confusión o haciéndonos tomar decisiones incorrectas e incluso manipuladas.

el poder de la información

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