Se denomina empatía a la capacidad que tiene el ser humano de ponerse en la situación de los demás, pero ¿cuál sería el término que nos aleja más de esta virtud?. En mi opinión es el egocentrismo, pero definir el ego no es tan sencillo, es tan complejo como dañino es en su exceso y falta de control.

Si nos vamos al tecnicismo, en la teoría de psicoanálisis de Freud se denomina ego la parte parcialmente consciente de la personalidad humana que media entre los instintos del ello, los ideales de superego y la realidad del mundo exterior, es decir es el eje responsable del equilibrio interior o carencia del mismo.

También se ha considerado al ego como algo que está dentro de nosotros, controlando nuestra vida cotidiana, presionándonos para que mostremos una “buena imagen”, por ello generador de gran parte de nuestro estrés. Pero en términos más sencillos, no es sino la idea que cada uno tiene de sí mismo, es decir, no constituye más que una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran influencia.

Está claro es que el ego es una parte muy importante de la personalidad e interior del ser humano, de tal forma que se sitúa a la persona con “problema de ego” o egocentrista como jactanciosa, egoísta, desdeñosa, vanidosa y, por lo general, desagradable, o incluso, la persona dedicada al odio, la malicia y la destrucción.

Quizás estas últimas palabras son palabras mayores, pero no lo son tanto se repercutimos en el ego la causa de las mayores crisis ocurridas a nivel mundial. Como crisis se puede identificar desde una guerra, una crisis económica hasta una crisis de identidad social. Y acotando más cerca de nuestro entorno, el egocentrismo es el causante de la mayoría de nuestras infelicidades y desdichas a lo largo de nuestra vida.

Aquellos de los que nos jactamos ahora de ser o haber sido unos dictadores y torturadores, ¿no estaba su ego totalmente dañado?, ¿su realidad estaba distorsionada?, ¿sabían ponerse en el lugar de los demás o simplemente no les importaba el sufrimiento ajeno porque su egocentrismo no se lo mostraba como tal?

Vivimos en una sociedad donde se enseña el bienestar común desde que somos pequeños, porque es desde entonces donde se empieza a construir el ego, pero conforme vamos creciendo, probablemente por factores sociales o de aprendizaje, acabamos centrándonos en el bienestar propio, sin percibir, que uno va ligado al otro, generando una dependencia mutua.

Por la poca importancia que se le da a este problema aunque sea la causa de problemas tan importantes y transcendentes a todos los niveles, me gustaría reflexionar acerca de cómo evitar alimentar el ego en demasía y no acabar dañándolo hasta llegar a nuestro propio sufrimiento y el de los demás. Tener ego es necesario sin lugar a dudas, pero ¿cómo podemos conseguir ver más allá de nuestro ombligo sin quedarnos ciegos?, ¿cómo ejercitar la empatía y por qué?, ¿hubiesen ocurrido la mayoría de las crisis mundiales a través de toda la historia de la humanidad si ejerciéramos esta capacidad al máximo y la entrenásemos?, ¿si es así, no puede merecer la pena saber cómo hacerlo? Todas las capacidades humanas se entrenan, y esta no va a ser una excepción:

  1. En primer lugar obsérvate a ti mismo, tus gestos, tus palabras. Verás cómo todo cobra otra perspectiva, y obra en consecuencia.
  2. – Observa tus emociones, y aprende a controlarlas. Si llegas a desligarte de ti mismo con objetividad te puedes llevar muchas sorpresas.
  3. – Empieza a hacerte preguntas como ¿cómo me sentaría a mí que me dijesen o hiciesen esto que estoy diciendo. Seguro que más de una vez no seguirías con la conversación o lo que estás haciendo.
  4. – No dudes que la vida es un boomerang, todo lo que haces o dices vuelve a ti, tú veras qué es con lo que quieres encontrarte a la vuelta.
  5. – Intenta aumentar tu perspectiva y tu ancho de mira, empieza a observar más allá de tus narices. Recuerda como ya he dicho en alguna otra ocasión que no eres el ombligo del mundo, así entenderás también porqué hacen lo que hacen los demás.
  6. – Comprender a los demás o por lo menos intentarlo es el principio de la búsqueda de la felicidad, para tener un equilibrio dentro de ti primero debes encontrarte bien con los demás y viceversa, somos seres sociales, ir contra natura es un grave error.

Y para terminar me gustaría señalar los diferentes tipos de ego con los que nos podemos encontrar. ¿Te ves reflejado en alguno de ellos?…seguro que sí y si no es que no te has observado bien…comienza a hacerlo, comienza tu autocrítica.

  • ego prestigioso, busca aplausos, reconocimiento y admiración en lo que hace;
  • ego sabelotodo, es el que siempre cree tener la razón, le gusta dar consejos y siempre contesta aunque no sepa;
  • ego insaciable, es “centro de mesa”, no le gusta pasar inadvertido;
  • ego interruptor, interrumpe permanentemente una conversación por su necesidad de autorreferencia;
  • ego jinete, se monta de lo que dicen otros, es “copión” y usurpador;
  • ego premental, es el ego que calladamente tiene un discurso paralelo, es criticón, hipócrita y enjuiciador.

El ego es el causante de la mayoría de los problemas psicológicos desarrollados en nuestra sociedad, es indiscutible que merece la pena controlarlo.