Las condiciones del entorno que nos rodea han cambiado, y con ello antiguos modelos de negocio que funcionaban a la perfección ven disminuir sus ingresos, e incluso acumular pérdidas. Por ello llegó la hora para muchos de ellos de plantearse un cambio sustancial y adaptarse a la situación actual.

Los factores que pueden motivar este cambio pueden ser varios: una cartera de clientes que ven disminuir su capital y no tienen suficientes recursos para mantener un volumen de pedidos que antes era estable, un negocio sin valor añadido, productos genéricos con escaso margen de beneficio, una alta competencia de la que ni siguiera tenemos constancia y nuevos canales de comunicación y marketing que no estamos aprovechando, pero sí nuestros competidores.

Para realizar este cambio profundo debemos de tener en cuenta las bases sobre las que una empresa se crea. Un modelo de negocio está formado por nueve puntos clave: clientes, proposición de valor, canal de distribución, determinación de las actividades clave, competencias esenciales, estructura de costes, modelo de ingresos, y red de socios y relaciones.

Esta es la estructura que debemos analizar y valorar antes de realizar los cambios necesarios ante el nuevo escenario. Y para ello es conveniente tener en cuenta tres cosas: plantearse el negocio empezando de cero, aportar un valor añadido que nos diferencie del resto, y centrarnos en el presente previendo el futuro y olvidándose del pasado.

Esto requiere un gran esfuerzo, ponerse manos a la obra para construir algo distinto, redefinirse y reinventar el modelo de negocio. Debemos pensar en algo que sea sostenible en un futuro, y no caer en los mismos errores que nos han llevado a la situación actual. Y la clave para un posible triunfo estará en la innovación. Los emprendedores de éxito aseguran que el negocio del futuro reside en la capacidad de las empresas en dar respuesta a las necesidades de una sociedad cada vez más exigente, y para ello debemos apostar por la innovación y el desarrollo.

Como nuevos modelos de negocio, hay ahora un sinfín que hace unos años parecían ideas descabelladas, desde tiendas de ropa de segunda mano hasta la venta de todo tipo de artículos inimaginables por Internet.

Está claro que se ha unido a esta necesidad de evolución en un mercado diferente, una revolución de la tecnología de la información y sus canales de transmisión, provocando un profundo cambio tanto en el comportamiento del consumidor, al que ya podemos llamar prosumidor, y las empresas, que se han visto obligadas también a adaptarse a este cambio sustancial.

Por ello, abogo por adelantarnos al cambio, y no esperar a que ocurra tan rápido que no nos de tiempo a reaccionar. Debemos ser capaces de prever en cierta manera el futuro, e innovar en consecuencia, porque la única manera que subsistir, es ir más rápido que nuestra competencia y detectar las futuras necesidades. No es una tarea fácil, para ello hay que aprender a analizar y escuchar, y de esta manera, ser una referencia en nuestro sector, fidelizando a un target cada vez más complicado de seducir. La competencia está ahí fuera, pero no a unos cuantos kilómetros sino, en otra dirección web, a un solo tecleo en nuestro ordenador.