Se denomina guerra de precios comúnmente en los negocios, al estado de intensa competitividad que conlleva a una serie de bajada de precios multilaterales. De esta manera un competidor bajará su precio y otros lo harán en mayor cuantía.

Actualmente estamos viviendo una fuerte guerra de precios, acentuada principalmente por dos circunstancias: la actual crisis de mercado, y los nuevos modelos de negocio y estrategias de ventas que ha proporcionado el desarrollo estos últimos años de Internet.

Generalmente en tiempos de crisis los consumidores particulares y empresariales, tienen menos presupuesto para la adquisición de todo tipo de productos, por lo que evidentemente prestan más atención al precio de los mismos, convirtiéndose, lo que era algo más secundario frente a la calidad, en una razón prioritaria para la decisión de compra.

Esto provoca una reacción en paralelo de las empresas distribuidoras y grandes marcas o fabricantes, a la hora de planificar sus estrategias de venta y de producto, transigiendo a reducir sus márgenes de beneficio, a la vez que apostando por el precio, frente a la funcionalidad y calidad del producto, abaratando los costes en su producción en algunos casos.

Por otro lado tenemos el mundo virtual en Internet, donde el concepto de venta y consumidor ha cambiado completamente en estos últimos años, convirtiéndose en una auténtica guerra de precios, donde la competencia está un solo tecleo del ordenador, proporcionando herramientas de rastro y comparadores de precios, donde lo que manda es el precio, dejando en muchas ocasiones a un lado el valor añadido de comprar el producto en un sitio o en otro.

Toda esta dinámica a ocasionado una regulación de los precios en muchos sectores, proporcionando un nivel más homogéneo de los mismos, de manera que ahora no tiene sentido inflar el coste del producto por que sí, o añadir costes innecesarios, es tiempo de optimización al máximo y transigir según el caso ante una bajada del margen de beneficio.

Desde los pequeños comercios a los grandes distribuidores, las secuelas de estos tres últimos años de crisis se han dejado notar en una guerra de precios que ha reducido al máximo los márgenes. No ha habido excepciones. Incluso El Corte Inglés ha tenido que bajar a la arena.

la guerra de precios

Pero ¿esta es la estrategia adecuada ante este nuevo escenario de mercado? Por lo visto no en algunos casos. España se ha convertido en el país europeo con más guerras de precios. El 63% de las compañías españolas asegura estar inmersa en una guerra de precios, frente al 36% de Reino Unido.

Una estrategia que se puede volver en su contra. Aunque parece algo contradictorio, en alrededor del 66% de los casos es probablemente más beneficioso mantener precios y vender menos, que rebajar precios y vender más. Sólo en un tercio de las situaciones una bajada de precios realmente puede aumentar la facturación y resultar en un aumento de los beneficios según algunos expertos.

Y es que no es tan sencillo … , bajar los precios y ya está. A veces esta sencilla solución puede ser todo lo contrario, una desacertada decisión. Todas las empresas no son iguales ni todos los productos. En muchas ocasiones es mejor ofrecer algo diferente e invertir en el desarrollo del producto, que bajar el precio sin más. Eso solo puede provocar una bajada de la facturación, y entrar en una guerra de precios de la que nunca se sale.

En mi opinión, en épocas de gran competitividad es mejor no elegir el camino más obvio o más fácil en algunas ocasiones, y pensar como destacar frente a la competencia y atraer al consumidor, en definitiva invertir en investigación y desarrollo y en estrategias de marketing que nos diferencien, sin perder el “valor” del producto.