Quizás no llego a tiempo con este artículo, pero más vale tarde que nunca.

No soy una persona demasiado ligada a los convencionalismos, felicitaciones o celebraciones impuestas. En mi opinión quitan valor o relevancia  al verdadero sentimiento en estado puro, o el verdadero sentido de una fecha señalada.

Todos los días deberían ser motivo de celebración y de dedicación a todas aquellas personas que hacen nuestras vidas más fáciles de llevar y en definitiva nos hacen más felices.

Por ello quiero dedicar este post a esa figura de la que tan fácilmente nos olvidamos, si no es porque hay un día destinado para recordarla, la figura de la madre.

Precisamente son en los tiempos que corren o cuando vienen las dificultades cuando más en falta se echa la figura materna, y con este término también quiero incluir a todas aquellas personas que ejercen este rol en nuestras vidas o lo han ejercido, porque está claro que el hábito no hace al monje.

Me gustaría hacer un llamamiento sobre nuestras conciencias, para recapacitar si realmente somos conscientes de lo que significa una madre en nuestras vidas.

Muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, por eso a todos aquellos que todavía tenéis la suerte de contar con una madre mi consejo es que no esperéis a tener un día exclusivo para acordaros de ella, pues eso no es nada comparado con lo que esta persona ha hecho, hace y hará por vosotros.

Una madre es alguien insustituible, por mucho que quieras suplir su ausencia con amigos u otros familiares, es imposible. Cuando se va, algo dentro de ti muere y ya no vuelve.

Por ello me gustaría hacer una lista que induzca a la reflexión:

  • Como te quiere una madre, nunca nadie te querrá.
  • Por mucho que busques alguien que compense su pérdida solo encontrarás decepciones o una continua frustración, porque has perdido algo insustituible, lo único que te queda es aprender a vivir sin ella.
  • Es la única persona que te dará todo sin pedirte nada a cambio, con auténtico desinterés.
  • Sean cuales sean tus miserias, ella nunca te dejará.
  • Nadie como ella se alegrará tanto de tus logros, y te consolará en tus fracasos.
  • Todos los consejos que te vengan de ella ten por seguro que son completamente sinceros y sin buscar beneficio alguno.
  • Si quieres confiar en una persona, no lo dudes es ella.
  • Si alguna vez se equivocó o te dañó, seguro que fue sin querer, nunca a posta.
  • Quizás en alguna ocasión no estuvo a la altura o puedes creer que te fallase, ten la seguridad que hizo todo lo que estuvo a su alcance. Nunca olvides las diferencias generacionales y culturales entre padres e hijos.
  • Si no hablas con ella regularmente o no le dices habitualmente lo que significa para ti, no esperes…
  • Si alguien da valor al concepto de amor incondicional es la figura de la madre sin lugar a dudas.
  • Si ya la has perdido, ten por seguro que de una manera u otra sigue junto a ti.

Sé que este artículo puede parecer que se va un poco del tema o del tono de este blog, pero precisamente este blog no podía dejar de hablar de ello, teniendo en cuenta precisamente que en nuestros peores momentos, en nuestras peores crisis es cuando recurrimos a la figura de la madre sin dudarlo, o echamos en falta su presencia, añorándola si ya no está.

Y esto es así, porque es la única persona de la que estamos seguros que no nos va a fallar, en la que podemos confiar , y que nunca nos negará nada.

La figura de una madre es única en nuestras vidas, por eso los que tenéis la suerte de tenerla todavía entre vosotros aprended a valorarla si no lo hacéis lo suficiente. Y los que ya no la tenéis, aprended a vivir sin ella, aunque no es fácil se consigue, pero sobre todo tened presente que siempre estará con vosotros de una manera u otra.

Aprender a vivir en crisis también supone ser conscientes de lo que los demás hacen por nosotros, y que menos que una madre.

la figura de la madre