¿Sabemos qué es la inteligencia? Según investigadores en el campo de la inteligencia artificial, se denomina inteligencia a la capacidad de comprender y obrar en consecuencia. Creo que esta es unas de las mejores definiciones de inteligencia que he oído, corta, concisa y que abarca todas las posibilidades de este concepto en cualquier ámbito de nuestra vida.

No se me ocurre cualquier situación en que a falta de la compresión y la acción se pueda utilizar este concepto y viceversa, se me ocurren un montón de ejemplos donde la poca apertura de mente y la falta de reacciones son fruto de la ausencia de este don.

De la misma manera se puede definir la inteligencia emocional como la capacidad para comprender nuestras emociones y las de los demás, a la vez que obrar en consecuencia de lo que percibimos. Esta inteligencia no es menos importante ni difiere tanto de la que utilizamos para la resolución de problemas, la inteligencia lógica, pero quizás es la que menos desarrollada tengamos en una sociedad donde apenas se entrena desde que somos niños, ni se le da la importancia adecuada cuando somos adultos, a pesar de que es imprescindible para movernos en toda clase de ámbitos, y para desarrollar toda clase de roles, permitiéndonos en muchas ocasiones llegar al equilibrio necesario para solucionar los problemas de todo tipo.

Nunca me atrevería a decir que una persona carece de inteligencia propiamente dicha, sino que pienso que hay muchos tipos de inteligencias, y en qué nivel de desarrollo estemos en cada una de ellas depende mucho de cuánto y cómo la hayamos entrenado así como de nuestra educación y nuestro entorno social desde que somos niños hasta nuestra etapa adulta.

Es indiscutible que no todos tenemos las mismas oportunidades, pero sí es nuestra responsabilidad saber aprovecharlas. Con esto quiero decir que sí somos culpables de no preocuparnos de nuestro desarrollo en el día a día, y el de mantener un continuo aprendizaje dentro de nuestras posibilidades. El hecho de que nos quedemos estancados en un bucle, tanto a nivel laboral, social y emocional, depende en gran medida de nosotros.

Por ello quiero instar a todos aquellos que estén de acuerdo conmigo, y que quieran evolucionar en general en sus vidas, que entrenen este maravilloso don que posee el ser humano para resolver los problemas y evolucionar como personas y como sociedad. Este aprendizaje no es nada fácil, ya que nunca acaba, y pensar que lo dominamos es un grave error, posiblemente muestra de que no estamos por el buen camino.

Cuanto más aprendamos a comprender y a actuar en consecuencia, más seremos conscientes del largo camino que nos queda por recorrer. Todo lo aprendido y que cae en saco roto, es un un tiempo desperdiciado en nuestras vidas, que no produce cambios sustanciales.

Según Howard Gardner, psicólogo norteamericano y profesor universitario en la Universidad de Harvard, define la inteligencia como “capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas” y cree que todos los seres humanos están capacitados para desarrollar su inteligencia. Por ello, según Howard existen ocho tipos distintos:

Inteligencia lingüística → la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.
Inteligencia lógica-matemática → la que se utiliza para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que la cultura occidental ha considerado siempre como la única inteligencia.
Inteligencia espacial → la que consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones; es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos o los decoradores.
Inteligencia musical → la que permite desenvolverse adecuadamente a cantantes, compositores, músicos y bailarines.
Inteligencia corporal-cinestésica → la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.
Inteligencia intrapersonal → la que permite entenderse a sí mismo. No está asociada a ninguna actividad concreta.
Inteligencia interpersonal → la que permite entender a los demás; se la suele encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas.
Inteligencia naturalista → la que se utiliza cuando se observa y estudia la naturaleza, con el motivo de saber organizar, clasificar y ordenar. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.

A todas ellas yo añadiría quizás englobando algunas, la inteligencia emocional, muchas veces la gran olvidada, pero imprescindible para la solución de problemas y la comprensión, necesaria para poder alcanzar una estabilidad en una sociedad cada vez más compleja y más voluble.

Está claro que comprender los cambios que nos rodean y saber obrar en consecuencia adaptándonos a ellos, es una clave esencial para el éxito en cualquier área en la que nos movamos.

En mi opinión si en las grandes esferas realmente utilizasen la inteligencia en todas las áreas y a todos los niveles, haríamos de esta sociedad, no digo una sociedad perfecta, pero seguro que mucho más resolutiva, eficaz, feliz, y sobre todo más justa.